Ficha técnica
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 Contraportada
 El autor
 Prólogo (versión castellana)
 Foreword (English version)


 
 
 
 

Ficha técnica 

Colección Redes y Territorios 4

Hans Hass

Energón. La evolución y la energía

Traducción de Ramón Ibero

Prólogo de Albert Serratosa

Editorial:Katelani, Vilassar de Mar, 2002

Páginas: 492

Precio (julio de 2002):


PVP en € (euros), IVA incl.
30€ (euros)



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Índice

Prólogo.............................................................................................. 7

Introducción....................................................................................... 13

Primera Parte: Los energones y sus modalidades operacionales
I. El oculto común denominador .............................................................19
II. Los instrumentos operacionales .........................................................32
III. Los efectos ..................................................................................50
IV. La llave y la cerradura ....................................................................64
V. Necesidad de fuentes de energía........................................................83
VI. Estructura de la capacidad competitiva .............................................97
VII. El enigma de la funcionalidad .........................................................112

Segunda Parte: Otros frentes exteriores
I. La lanza y el escudo .......................................................................129
II. Fronteras de la voluntad ................................................................139
III. Ampliación de funciones ................................................................153
IV. Circuitos.....................................................................................167
V. Caballo y caballero. .......................................................................187
VI. Caballos que son alimentados .........................................................203

Tercera Parte: Frentes interiores
I. Ligazón .......................................................................................217
II. Origen del ego .............................................................................233
III. Sintonía ....................................................................................253
IV. Mantenimiento ............................................................................270
V. Sexo e investigación......................................................................284
VI. La corriente de la vida ..................................................................302

Cuarta Parte: La corriente de la vida y el hombre
I. Competencia y espacio ganancial ....................................................321
II. ¿Por qué y para qué?....................................................................344
III. Las cuatro caras del Estado .........................................................363
IV. Los grandes beneficiarios .............................................................383
V. El jardín florido ............................................................................404
VI. Expansión .................................................................................419
VII. Hoy y mañana ..........................................................................436
Epílogo .........................................................................................455

Apéndices...................................................................................... 461

I. En torno a la palabra "alma"............................................................463
II. En torno a Teilhard de Chardin ......................................................469
III. En torno a Marshall McLuhan .......................................................473
IV. En torno a la teoría de la evolución ampliada...................................477
V. Acerca de la energía ...................................................................485

Índice de autores citados..................................................................487



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Contraportada

La evolución como proceso, como dice Hans Hass en este libro, no ha terminado en el hombre, sino que, por el contrario, "pasó por nosotros hace ya mucho tiempo" y sigue ahora su curso en esa porción del mundo a la que, desde siempre, hemos llamado "inorgánica" y tenido por subordinada al hombre. Básicamente, plantas, animales y hombres no se diferencian en nada de las estructuras profesionales, empresas y Estados. Común denominador de todos los cuerpos estatales y económicos es la obligatoriedad de alcanzar a toda costa un equilibrio energético (necesidad de conseguir más energía que la consumida en su obtención). Para el autor, la ganancia (obtención con beneficio) de energía es base y fuerza motriz de todo proceso orgánico. Y partiendo de esta premisa, elabora su teoría del energón, teoría que se aparta de todos los patrones cognoscitivos llegados hasta nosotros.

Pero si la ganancia de energía de toda índole es la principal fuerza motriz de cualquier proceso evolutivo, ¿ cómo consiguen plantas y animales el prodigio de un equilibrio positivo de energía y cómo proceden, a su vez, hombres, empresas y Estados, empeñados, asimismo, en esta ganancia de energía? Y en cuanto a la mensurabilidad de la capacidad competitiva: ¿qué hace competitivos a plantas y animales? ¿Cómo consiguen imponerse las estructuras creadas por el hombre?

A la vista de la evolución en su conjunto, y de la mano de la escala de valores de la "capacidad competitiva", Hans Hass consigue llegar, por último, a una serie de arquetipos estructurales de Estado a elaborar en el futuro. También en este punto, la teoría del energón brinda sorprendentes posibilidades. El valor o la carencia de valor de un Estado sólo puede ser determinado con rigor en función de su capacidad competitiva, una vez liberado de ideologías, religión y mitos.



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El autor

Hans Hass nació en Viena el 23 de enero del 1919. Su extraordinaria afición a la pesca submarina le llevó a convertirse en el fundador de la moderna investigación oceanográfica. Sus esfuerzos estuvieron encaminados a investigar la naturaleza de los arrecifes coralíferos en el Mar Rojo, en el Caribe y en las islas Galápagos en el Océano Pacífico, la Gran Barrera coralífera de Australia y el Océano Indico. En 1950, fundó el Instituto Internacional para la Investigación Submarina, en Liechtenstein. Ha sido premiado con diversos galardones cinematográficos, tales como un Oscar en 1959, dándose a conocer en el mundo como eminente zoólogo y gran deportista.

En 1970 publicó el libro ENERGON, reimpreso en la presente edición, impulsando la teoría de que "..el trabajo y las actividades del hombre cambian de la misma manera que evolucionan los animales y las plantas..". En el año 1977 obtuvo el título de Catedrático en Biología de la Universidad de Viena. Un año más tarde publicó, en colaboración con Horst Lange-Prollius, el libro Die Schöpfung geht weiter (La evolución continúa), aplicando la teoria del energón a la economía y la política.

En los siguientes años compaginó la publicación de libros con la realización de peliculas y reportajes de televisión, con más de 70 rodajes en su trajectoria profesional. A partir del 1989 dejó de tratar cuestiones económicas y empezó a dedicar sus esfuerzos a problemas medioambientales. Durante la década de los noventa aplicó la teoria del energón a diferentes ámbitos científicos, publicando en 1994 el libro Die Hyperzeller (Las hipercélulas).

Desde el año 1978 se concede, de forma bianual, la medalla Hans Hass para las mejores fotos y películas submarinas y desde 1996 se convoca el premio cinematográfico Hans Hass en el marco del Festival Biovisión.

El prestigioso galardón Lifetime Achievement Award (en su edición del año 2001) es la última de las distinciones recibidas.

Para una mayor información consultar:
www.hans-hass.de



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Prólogo (versión castellana)

Energon (sin acento) es el título del libro de Hans Hass publicado en alemán en 1970. Dos años después Plaza & Janés, S.A. publicó la edición española que pronto se agotó, aunque por causas desconocidas, y a pesar de insistentes peticiones, no fue reeditada. Es una satisfacción haber obtenido la autorización del autor para incluir en la serie Redes y Territorios (Xarxes i Territoris) un libro cuyas ideas mantienen esencialmente su frescura y su carácter innovador.

Un motivo especial y específico refuerza el interés de esta obra, en parte por analogía y en parte por aplicación directa. La energía constituye un sector clave en el proceso evolutivo de las formas de ocupación del territorio. El autor propone el nombre genérico de energón para designar los sistemas empeñados en obtener un balance energético positivo e incluso llega a afirmar que su existencia empieza y termina con esta única actividad. Esta lucha por conseguir energía es, en efecto, una constante histórica y explica muchísimas conductas. No todas, sin embargo. Sería caer en los excesos de la simplificación: el egoísmo económico, la libido, el poder,... Estos estímulos no dan razón de los comportamientos complejos, pero ayudan a su comprensión. En una historia biológica y humana de escasez de energía realmente aprovechada (capacidad trabajosamente conseguida) procurarse este recurso primario se convierte en prioritario según la teoría de mínimos y deja (o dejará) de serlo en cuanto mejore la habilidad para captarlo. La energía no es precisamente un bien escaso en el cosmos, sino por el contrario un bien ilimitado y origen de todos los demás. "Matter is no matter in motion".

Ya en la introducción el Profesor Hass afirma categóricamente que sin energía no hay movimiento ni proceso alguno ni siquiera durante una milésima de segundo. Sin energía no hay construcción ni mantenimiento de estructura alguna: sin energía no hay crecimiento ni procreación. Sin balance energético positivo no hay generación ni conservación de orden en un cosmos caótico y entrópico. La vida urbana tendería al desorden. Sólo con un esfuerzo sostenido de actividad, con aportación continua de energía, será posible "ordenar" el territorio. Aunque es factible una emergencia espontánea de orden a partir del caos, el procedimiento no es admisible en los procesos humanos, por cuanto requiere periodos de tiempo desproporcionados en relación con el ciclo vital de los individuos. Debe primar el respeto a las personas específicas frente a abstracciones como la mejora de la especie. Confiar tan sólo en mecanismos espontáneos de generación de orden comportaría unos costes sociales inaceptables en una sociedad que avanza, si bien de forma sinuosa, en el reconocimiento de los derechos humanos individuales y colectivos.

También de entrada es un acierto dar un nombre genérico a los sistemas empeñados en la obtención de energía, a las estructuras organizadas para el trabajo... mediante la acción conjunta. Descubrir el papel decisivo de la "cooperación" en las formas vivas primitivas (simbiosis o ayuda mutua) ha permitido contemplar el mundo con un mayor optimismo por la superioridad de este mecanismo con relación a la simple selección natural. La ley del más fuerte, transferida del mundo biológico a las sociedades humanas, ha provocado y sigue provocado grandes desastres.

El energón puede ser una estructura continua o discontinua y en cualquier caso está integrado por unidades funcionales. Hasta nuestros días ha predominado el convencimiento de que la evolución de los organismos había encontrado de momento su culminación en el ser humano. La evolución cultural es la continuadora de la biológica. Las aglomeraciones urbanas y metropolitanas deben entenderse como fases nuevas en el camino hacia mayores complejidades y contemplarse como pasos de una evolución general, buena o mala, pero en cierta forma empujada por la inexorable flecha del tiempo. El proceso evolutivo hace tiempo que pasó por nosotros y ahora sigue su curso en las estructuras profesionales, las empresas comerciales y los estados creados por el hombre, dentro de los cuales éste sólo es una especie de célula germinal piloto.

El ser humano ha sido capaz de crear unidades adicionales, órganos artificiales, empresas gananciales y sólo él ha sabido construir un cuerpo de lujo adicional que le ha permitido mejorar sus habilidades y aprovechar de forma útil los excedentes energéticos conseguidos. Las plantas y los animales apenas tienen más posibilidades que las de transformar el fruto de su ganancia en crecimiento y procreación. Pero el ser humano, los cuerpos profesionales o las empresas gananciales pueden dedicar los excedentes en algo completamente distinto bajo las órdenes del centro rector "hombre". Los individuos que consiguieron formar comunidades organizadas se hallaban, "eo ipso", en situación ventajosa y si hoy vemos por todas partes gigantescas comunidades humanas, la causa de ello radica, no precisamente en que las inventara éste o aquél - pues también se inventaron otras cosas que no han perdurado -, sino en que esta disposición constituía una importante mejora y daba superioridad a los energones que disfrutaban de ella. Los órganos artificiales permitieron la formación de aglomeraciones mayores. De las tribus prehistóricas de 20 individuos se ha pasado a las galaxias urbanas de más de 200 millones de habitantes y al menos hasta ahora se puede decir que acumulan deficiencias y defectos, pero no se han colapsado.

Una de las ideas más destacables, aunque en algún pasaje parece indicar explícitamente que no es ésta su intención, es ilustrar la Teoría General de Sistemas con su aplicación a los seres vivos. En este sentido Hans Hass no ha sido el primero ni el único. No obstante su mérito es singular y doble. Ha contribuido a divulgar la teoría, a limar las asperezas y a conjurar el peligro de rechazo o de atención insuficiente a la abstracta enunciación teórica de Ludwig von Bertalanffi. Sin propósito expreso inocula en los lectores algo más importante que una nueva teoría, en tanto que instrumento explicativo de las propiedades emergentes en los cambios de escala: el todo es más que la suma de las partes, un sistema no se forma sólo a base de componentes pasivos, sino que por esencia necesita relaciones (flujos) entre ellos. El virus inoculado, que está cambiando la forma de enfrentarse a la ordenación del territorio, es la "visión sistémica": Una nueva forma de contemplar y entender el mundo a base de sistemas y subsistemas ligados por bucles sutiles y ordenados de forma jerárquica de tal manera que, en cada nivel, hay propiedades emergentes que no se deducen de las propiedades de la escala inferior. Además, por insignificante que sea, en cada paso del proceso de cambio puede aparecer una sorpresa o una catástrofe y transformar radicalmente el panorama.

Todas las especies se han adaptado biológicamente a su entorno. Sólo el ser humano ha superado los condicionantes ambientales y de forma progresiva ha sido capaz de adaptar el territorio a sus necesidades. Los hitos de esta capacidad van ligados a la energía, un instrumento siempre indispensable (y peligroso) para las grandes transformaciones y revoluciones. Como mínimo el mensaje de Hans Hass es no perder nunca de vista el factor energético en el intento de comprender los grandes acontecimientos de la humanidad.

La disponibilidad de energía ha mantenido un cierto equilibrio con la evolución de la sensatez humana. Podría decirse que el mito de Prometeo ilustra la vigilancia ejercida por los dioses del Olimpo al dejarse robar el fuego solamente cuando la capacidad craneal había permitido la emergencia de la consciencia. No debieron quedar muy satisfechos con su decisión y quizás por ello tardaron muchos milenios en consentir la aplicación del vapor que tampoco les satisfizo. Los escarceos nucleares fueron aún más decepcionantes y posiblemente por este motivo nos han castigado con los residuos radioactivos y están retrasando el acceso a la energía de fusión que abriría las puertas de la historia, después de una larga prehistoria un tanto siniestra.

Disponer de energía limpia, barata e ilimitada (a efectos prácticos) ha de permitir resolver muchos graves problemas de la humanidad, pero los dioses supieron siempre que al conceder el don de la libertad los avances tecnológicos estarían a disposición de los "buenos" (los sensatos) y también de los "malos" (los insensatos). La historia demuestra que la capacidad destructiva en la guerra y en la paz (de los bandoleros con navaja a los terroristas con bazoca, del pico y la pala al bulldozer) ha crecido proporcionalmente a la disponibilidad de energía**, que es indispensable para curar muchos males (incluso los que ella misma provoca), pero que requiere mucha sensatez y en cualquier caso no garantiza ninguna Arcadia feliz. Quizás sólo cambia unos problemas por otros y, sin embargo, es la gran esperanza.

Como siempre, es obligado repetir que la presentación de un libro sólo cumple su finalidad básica si consigue despertar curiosidad e interés en los aspirantes a lector y les impulsa a continuar leyendo. Estoy convencido que reeditar este libro es rendir un homenaje a su autor y prestar un servicio a la comunidad de adaptadores profesionales (o aficionados) del territorio en beneficio de todos los seres humanos. Espero que el energón, con sus reglas universales, se consolide como uno de los grandes protagonistas de la historia futura de las transformaciones territoriales.

Albert Serratosa
Presidente del Institut d'Estudis Territorials


 
 

* Muchas de las ideas de este prólogo proceden del Proyecto de Investigación elaborado en 1987 para la oposición a cátedra de la Universitat Politècnica de Catalunya.


** Este prólogo a la reedición de la versión castellana de Energón fue escrito en abril del 2001, pocos meses antes de los trágicos sucesos del 11 de septiembre que, con el uso perverso de energía destinada al transporte, provocaron el colapso de las Torres Gemelas en el Manhattan neoyorkino, con resultado de miles de víctimas.



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Foreword (English version)

Energon (without accent) is how Hans Haas named his book published in German in 1970. Two years later, Plaza & Janes, S.A. launched its Spanish version which was soon sold out. For some unknown reasons and in spite of persistent requests no reprints followed. It has thus been a great satisfaction having been authorized by the author to now include it in the series "Nets & Territories" ("Xarxes i Territoris" in its Catalan original version). A book which indeed keeps its freshness and its innovative nature.

There is a special and specific reason whereby the interest of this work is reinforced, partially due to analogy, and partially due to direct application. Energy appears as a key sector within the evolving process of the ways of occupying the territory. The author proposes the generic name of energon in order to term those systems aiming to obtain a positive energetic balance. Hans Haas even goes as far as to state that its existence begins and ends with this sole activity. This struggle to obtain energy is, in effect, a historical constant and accounts for a great number of behaviours. Not them all, nevertheless. We would be preys of simplification: economic selfishness, libido, power… These stimuli give no account of complex behaviours, but they assist in the comprehension process. In a biological and human history where energy harnessed to full is a rarity -this being a situation reached after much effort - securing this prime resource appears as a priority according to the theory of minimums. It ceases --or will cease-- to be a priority once the ability to capture it enhances. Energy is not precisely a scarce resource in the cosmos. On the contrary, a boundless good, which, in turn, becomes a source of all the rest. "Matter is no matter in motion".

As early as in the introduction, Professor Haas categorically states that with no energy there is either possible movement or process at all not even for a thousandth of a second. With no energy there is either construction or maintenance of any structure at all: with no energy there is either growth or procreation. With no positive energetic balance there is neither generation nor conservation of order in a chaotic and entropical cosmos. Urban life would tend toward disorder. Only with a sustained effort of activity, with a continuos injection of energy will it be possible to "order" the territory. Despite the fact that a spontaneous emergence of order from chaos is feasible, this procedure is not acceptable in human processes, for it requires periods of time in disproportion with the vital cycle of individuals. Respect for people as concrete entities must outweigh such abstractions as the improvement of the spices. Relying solely on spontaneous mechanisms of generation of order would entail unacceptable social costs in a society that moves forward, though in a devious fashion, toward the acknowledgement of human rights both for individuals and communities.

It is also in principle a sensible choice to give a generic name to the systems which aim to obtain energy, to the organized structures for work…through joint action. Discovering the decisive role by "co-operation" in the primitive living forms --symbiosis and mutual help-- has permitted to regard the world with greater optimism thanks to the superiority of this mechanism in relation with the simple natural selection. The law of the strongest, transferred from the biological world into human societies has given way and continues giving way to big disasters.

Energon can be a continuous or a discontinuous structure, and it is however made up of functional unites. Up to now has prevailed the conviction that the evolution of organisms had so far reached its culmination in the human being. Cultural evolution is the follower of the biological one. Urban and metropolitan settlements must be understood as new stages on the road toward greater complexities. They must as well be regarded as steps toward a general evolution, good or bad, but in some way pushed by the inexorable arrow of time. The evolutionary process passed long ago through us and now follows its course in professional structures, commercial enterprises and the states created by humankind, amongst which this is just a kind of guiding germinal cell.

Human beings have been able to create additional unities, artificial organs, profit-making enterprises and only they have been able to build an additional body of luxury. This has provided them with room for improvement of their skills as well as harnessing in a useful way the obtained energetic surpluses. Plants and animals hardly have other possibilities barring those of transforming the product of their profits in growth and procreation. But the human being, professional corporations or profit-making enterprises can devote their surpluses to something wholly different under the mandates of the guiding centre "man". Those individuals who managed to establish organized communities were "eo ipso" in an advantageous position, and if we nowadays see everywhere giant human communities, the reason of that lies not precisely in the fact that they were invented by this person or that other one -for other things were also invented and have not endured-but in the fact that this disposition was an important improvement and provided those ergons enjoying it with superiority. Artificial organs permitted the appearance of greater settlements. From prehistoric tribes of 20 individuals we have headed for urban galaxies of over 200 million inhabitants and at least up to now it can be stated that they pile up shortages and flaws, but they have not collapsed.

One of the most striking ideas --though in a passage he seems to explicitly say that this is not his intention-- is the one of elucidating the General Theory of Systems with its application to living beings. In this sense Hans Haas has neither been the first nor the only one. His worth is nevertheless unique and two-fold. He has done his share in disseminating the theory, in brushing up roughnesses, in staving off the danger of refusal or of insufficient attention to the abstract theoretical enunciation of Ludwig von Bertalanffi. Without this being his main goal, the author inoculates the reader with something more important than a theory, as an explicative tool of the emerging properties in the changes of scale: the whole is more than the adding up of the parts, a system is not exclusively made up of passive components, but in essence it requires relations (flows) among them. The inoculated virus, which is modifying the fashion of tackling the layout of the territory, is the "systemic insight". A new way of beholding and understanding the world on the basis of systems and subsystems bound by subtle loops ordered in a hierarchical way so that, on each level, there are emerging properties that cannot be inferred from the properties of the inferior scale. In addition, however insignificant, in each step of the process of change a surprise or catastrophe may come up and thereby radically alter the overall picture.

All spices have biologically adapted themselves to the environment. Only human beings have outgrown environmental determining factors, and, increasingly, have been able to adjust the territory to their needs. The landmarks of this capacity are closely related to energy, an ever indispensable --and dangerous-- tool for the great transformations and revolutions. At least the message of Hans Haas is that of not overlooking the energetic factor in our bid to understand the main events of humankind.

The availability of energy has been in some balance with the evolution of human sensibility. It could be stated that the Myth of Prometheus elucidates the vigilance carried out by the gods of the Olympus on letting themselves being stolen fire only when the capacity of the cranium had permitted the emergence of consciousness. They might not have been very satisfied with the decision and perhaps that may have been the reason why it took many millennia before they allowed the application of steam, which did not satisfy them either. Nuclear attempts have even been more disappointing and that might have well been the reason why we have been punished with radioactive waste, thereby putting off the access to energy of fusion. This would open up the doors of history after a long prehistory somewhat fateful.

The availability of clean, cheap and boundless --in practical effects-- energy must permit to overcome a great deal of serious problems of humankind. Nonetheless, gods had always been aware of the fact that on bestowing the gift of freedom, technological advances would be at the disposal both of the "good ones" --the wise-- and of the "villain" --the unwise--. History shows that the destructive capacity in times of war and in times of peace (covering from bandits with jack-knifes to terrorists with bazooka, form pickaxe and the spade to bulldozer) has increased proportionally to the availability of energy, which appears as indispensable to cure many diseases --even those that the very same energy inflicts - but that requires a great deal of wisdom and nevertheless is no guarantee of any happy Arcadia. Perhaps it just replaces some problems for other ones, and yet is the great hope.

As always, it must be repeated that the introduction of a book solely attains its basic goal if it succeeds in awakening the curiosity and interest of the would-be readers and stimulates them to keep on reading. It is my truly belief that the re-launching of the book at hand is paying homage to his author and offering a service to the community of professional -or amateurs- adapters of the territory, to the advantage of all human beings. I hope that energon, with its universal laws, consolidates as one of the great characters of the coming history of territorial transformations.

Albert Serratosa
Barcelona, 5 April 2001



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